Relato escrito por mi

Este trabajo lo escribí pura y exclusivamente yo, era para la facultad y el objetivo era inventar una historia, pero redactandola en forma de crónica periodística.


Aclaración: Ninguno de los hechos que ocurren en el relato tienen algo que ver con mi vida personal. Todo está sacado de mi imaginación, asi que cualquier intento de anclaje a mi vida sera inútil.


Un hombre trágicamente sensible


“El mundo ya no es mágico... te han dejado”, dijo alguna vez el célebre autor, Jorge Luis Borges. Esa misma frase se habrá dicho a sí mismo Jorge Durand cuando su novia lo dejo súbitamente.


Durand, era un conocido pintor Argentino, nacido en Capital Federal en el año 1987. Durante su infancia siempre mostró una gran habilidad para el dibujo y la pintura. Tan grande era su talento que a los 10 años ya tenía varias obras de gran importancia en la actualidad. Su intensa vida emocional funcionaba como la musa inspiradora de su arte y no era para menos; fue dueño de un destino marcado por la tragedia: la primer herida se abrió con el accidente automovilístico en el que mueren sus dos padres cuando él tenía sólo 12 años. Fue su abuela materna la que se encargó de criarlo a partir de ese día, en una relación muy confianzuda y sentimental. Las historias de amor eran su motor, pero también fueron las que hicieron que su combustible se terminara.


En el año 2003, el “Goya Argentino” –como lo llamaban a Durand- conoció por primera vez la ovación de la gente. Sus pinturas rápidas en medio de la calle Florida, cautivaron muchos admiradores y lo llevaron por el camino de la fama en el campo artístico. Sus obras aparecieron en diversas exposiciones y su vida social empezó a crecer. En el 2006, la vida le dió otro golpe a este hombre sensible, ya que su abuela falleció de un ataque al corazón.


Corría ya el año 2007, cuando en una fiesta del ambiente artístico conoció a Eugenia Uriarte, una mujer de 23 años de la que se enamoró perdidamente. La mujer era escritora y –según ella- admiraba mucho las pinturas de Durand. El flechazo fue casi inmediato, ambos se cautivaron por las experiencias que tenían en común.


La fusión de las dos personalidades dieron invalorables aportes para la cultura argentina, como por ejemplo: “el oleo indefinido”, una de las pinturas que Durand hizo sobre las novelas de su novia. El famoso pintor siempre describía su relación con la escritora como “la más feliz” de toda su vida, empero, el desgaste se produjo demasiado rápido. La rutina no se hizo esperar y las peleas eran moneda corriente.


La relación que estaba basada en el compromiso y la sensibilidad fue mutando poco a poco en una relación “sartreana” y liberal para convertirse después en simples encuentros ocasionales. Esto produjo varias crisis de ansiedad a Jorge, que no se encontraba nada bien anímicamente.


A pesar de que a la pareja no le gustaba exponer su vida personal a los medios de comunicación, Jorge comentó varias veces que ella se sentía vacía y aburrida con la convivencia. La sensación que se transmitía era la de un hombre que amaba desmesuradamente, dependientemente, idealmente y –quizás- enfermizamente.


Como ella lo amaba menos, lo dominaba más. Los últimos tres meses de relación fueron los más duros, ya que ambos se hicieron daño con insultos, infidelidades y escándalos. Sin embargo, fue Eugenia la que en un jueves lluvioso decidió terminar la relación destruyendo el mundo entero de Jorge que rogó, lloró y pataleó sin ningún resultado.


Juan Kafka, su íntimo amigo, relató que esa semana fue una intensa tortura para Durand, que pasó dos noches seguidas sin dormir, pintando, pensando y volviendo a pintar. A partir del domingo 20 de Noviembre, todos perdieron el contacto con él. Se lo había tragado la tierra o tal vez, la tristeza. El lunes, llegó la peor noticia: la policía encontró el cuerpo sin vida del Goya argentino en su departamento, en el barrio de Flores. Se suicidó con un seco trago de cianuro a los 22 años de edad.


“Nunca pensé que podía llegar a hacer algo como eso. Era un hombre sensible pero esto es terrible”, declaró apesadumbrada, Eugenia, con el insufrible peso de una muerte que tal vez era inevitable.


Dicen que los artistas son personas sufridas, con vidas trágicas. Tal vez sea sólo un mito o una creencia con tinte romántico, pero la verdad es que a este hombre sensible le sentaba muy bien. Junto al cuerpo de Jorge Durand se encontraba el vaso mortal y su última pintura: una bella mujer que servía un líquido turbio, en una copa.

Alejandro Spagnoli

Comentarios

RAquel90 ha dicho que…
Un cuento sensible escrito por un hombre increible. Salud!
Gisela Caminos. ha dicho que…
Está muy bueno! Sobre todo me gustan los personajes je... Cuando era más chica siempre decía que iba a estar con un pintor!Muy buena historia...
Besos.