Personajes del colectivo

Por Alejandro Spagnoli

Hoy me propongo a analizar un tema complejo. Ni la filosofía ni la metafísica ha podido resolver los enigmas de la gente que paso a describir en este texto. Todas las personas que no contamos con mucho dinero en efectivo debemos transportarnos al trabajo, lugar de estudio o donde sea en los llamados colectivos, también conocidos como autobuses o simplemente buses. Hasta el momento no hay nada extraño, un servicio mas de las grandes ciudades. La trama comienza a partir de ahora, porque la mayoría de las veces que subimos a estos medios de transporte nos encontramos con algunos de los sujetos que serán descriptos a continuación:

El que se pone adelante: Es bien sabido que para subir a un colectivo hay que ponerse en las paradas, que son nada más y nada menos que unos carteles donde se especifica el número de línea que pasa por ese lugar. Cuando ya hay una persona esperando en esa parada, lo que se debe hacer es colocarse DETRÁS, algo que se denomina comunmente como "formar una fila". Esta forma ordena un poco y permite que cada uno suba según el momento en que llegó. Sin embargo, al que se pone adelante, poco le interesa esta regla y menos aún las personas que estan haciendo la fila. Deliberadamente se coloca delante de todos y cuando llega el colectivo se sube primero sin preguntar. Esta actitud sería tolerada en una señora de edad o en un venerable anciano con bastón pero de ninguna manera puede aguantarse de un hombre o una mujer hablando por teléfono que en pleno uso de sus facultades se lleva a todos por delante.

El que no tiene monedas: Una vez arriba del colectivo es necesario abonar el pasaje. En la gran mayoría de los transportes se sigue usando monedas para pagar, cosa que a veces puede convertirse en un problema mayúsculo. Las personas que pertenecen a este grupo tienden a empezar a sacar las monedas recien cuando están frente a la máquina que cobra. Para peor, sacan monedas de cinco, diez centavos, alguna moneda de otro país que estaba coleccionando... y como broche de oro, nunca falta la moneda que cae al piso. También es muy frecuente que se trabe la máquina por meterle muchas monedas juntas. Finalmente, todo termina con el colectivo parado y el colectivero usando esos aparatitos que tiran aire para destrabar el aparato.

El dormido: Estos individuos son de lo más repulsivos. Generalmente son hombres y mujeres jóvenes que ocupan los asientos reservados para ancianos o gente con movilidad reducida. Por alguna oscura razón sienten una somnolencia extrema al momento que ven subir una persona con dificultades en su movimiento. Claro, si estuvieran despiertos deberían entregar el asiento, pero dormidos... se complica. Por suerte, a veces los choferes dan el grito justiciero: "A ver los dormilones, un asiento a la embarazada".

El apoyador: Según los estudios que realicé, el 90% de estos sujetos son del sexo masculino. Lo que hacen este tipo de personas es lisa y llanamente "apoyar" a los demás aprovechando la gran multitud que viaja apretada en el transporte. La mayoría de las veces es sin intención y por eso se perdona y se pasa por alto, pero existen otros sujetos (siempre hombres) mas nocivos que lo hacen deliberadamente cuando una mujer del colectivo les atrae. De más está decir que estos últimos merecen todas las cachetadas del mundo si su edad supera los 14 años.

El que se pone en la puerta: Estos individuos son extraños. En general, les gusta quedarse parados justo en frente de la puerta donde la gente baja del vehículo... con el pequeño detalle de que nunca se bajan. Es por eso que entorpecen el descenso de los pasajeros y muchas veces generan confusiones con personas que de manera ilusoria creyeron que dicho especimen bajaba en la próxima parada.

A pesar de todo, viajar en colectivo es una experiencia que todos debemos vivir. El colectivo, bondi, autobus, o como quieran llamarlo es el pueblo mismo y en el fondo -muy en el fondo- lo queremos. Querido colectivo: gracias por llevarnos a todos lados, a cualquier hora!

Comentarios

Javier ha dicho que…
todos personajes clásicos de la cultura combi... por algo me encanta usar este medio de transporte ya que puedo ver un montoooooooooon de cosas!
AGUSTIN ha dicho que…
Para aportar a la causa:
1º) En Cuba no se arman filas en las -largas- esperas del bus. Todos están sentados en cualquier orden. Vos llegás, y preguntás en vos alta: ¿quién está último? y luego empezás a opinar sobre lo que debería hacer la revolución.
2º) No siempre son hombres los que apoyan. Algunas pechugonas se abusan de sus mamas en mi espalda! Pero bien se sabe... hay días mejores que otros.
Diego Mira ha dicho que…
jaaa el que apoyo es un fenómeno, jaja que gran cerdo
Damián ha dicho que…
Del dormido hay una variante que es el que va escuchando música y mira por la ventana, te dan ganas de darle un coquito en la cabeza. Si se me permite agregar otros personajes propongo:
- El que va escuchando música con un alto volumen(en la mayoria de los casos, cumbia) en el celular.
- El que se duerme y posa su cabeza sobre el hombro del acompañante, corriendo este último el riesgo de terminar babeado.
Con su variante, el que golpea la cabeza contra la ventanilla.
- La señora que reclama el asiento enfurecidamente.
- Y este último, no es tan frecuente, pero de vez en cuando aparece uno que porta algún accesorio bastante incómodo(sea bolso, caja, o una planta)

Encarguese Héroe, si gusta de explicarlos con mayor detalle.
Abrazo!
Damián ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Carolina ha dicho que…
Ale, que ojo observador! capo.
Hermana de SDU-7 ha dicho que…
¿Sabés qué es lo divertido del micro? Sentarte en el fondo y que el chofer pase a los pedos por el lomo de burro... una experiencia religiosa.
Mónica PG ha dicho que…
jeje, fantástica descripción! Aquí en España también tenemos que compartir viajes en autobús con estos personajes. Están por todos lados!jeje.
federicafernadezz ha dicho que…
Huy y el que no paga. El ladrón descuidero. Sabes yo voy mucho en bus y los veo. La maruja que va a la compra. La coqueta, Mira ven aquí y te pago una multiviaje. Pa que cuentes.
Federica
Anah ha dicho que…
Acá en Rosario no se forman filas para subir porque por lo general los colectivos no están muy llenos. El que se para en la puerta trasera es el que más me molesta; después están los "del fondo" que van escuchando reggaeton a todo volumen en el celular (para que de paso escuchen todos los pasajeros), o de lo contrario, cumbia.
Saludos!
(Mi blog está andando medio mal respecto a los comentarios :/)
Pasaste una vez x mi blog, grac :).
El tuyo pinta interesante; me voi a guardar el link i prometo volver i ser millones (?) i tmb leerlo todo :).
Saludos, buen jueves ^^.
Mr. Popo ha dicho que…
Acá en Mar del Plata no hacemos fila, aunque haya mucha gente o el colectivo vaya lleno. Además abundan los amigos del chofer, que viajan adelante, apoyados en el respaldo del asiento de este.
También confieso que soy de los que escuchan música mirando la ventana, aunque para eso me siento en los ultimos asientos, sino no directamente viajo de pie, también escuchando música y viendo por la ventana.
bey0ndinvisible ha dicho que…
Un clasico de la vida
bey0ndinvisible ha dicho que…
Viaje tanto en colectivo en mi vida, que ya fui cada uno de estos distintos tipos ;P